Copiar y pegar

Hasta hoy, cuando iba a darme un baño, no he sido consciente del baile de pisos en el que me he movido los dos últimos meses. Iba a girar el grifo de agua caliente del todo, como me había aconsejado una compañera de piso cuando me he dado cuenta de que no, de que esa instrucción no correspondía con este piso, sino con uno el que estuve alojada hace un par de semanas. Luego he recordado más reglas aplicadas a diferentes baños, sin que ninguna perteneciera al actual. Al final me he dado por vencida y me he duchado al modo tradicional, mezclando el grifo azul con el rojo, y no ha ocurrido nada inesperado, así que supongo que todo ha ido bien.
También me he dado cuenta de que paso demasiado tiempo delante del ordenador. El domingo, al doblar unas sábanas, se me escapó un pliegue y empezó a descomponerse mi montoncito. Entonces, por un instante, busqué el Ctrl+Z, la tecla de deshacer. Afortunadamente para mi salud mental, no había ningún botón en la tela y, pacientemente, sólo con mis manos, le devolví el estado original.