domingo, diciembre 03, 2006

Retrato infeliz de la chica que sonríe en la fotografía

Una quiere pensar que no es grave, que pasa por una fase trágica, que su mirada está empañada y empeñada en ver las cosas tristes y lejanas. Pero pasa el tiempo (casi dos meses) y una no puede mirarse en el espejo (en este espejo) y creerse eso. Se observa derrotada y culpable por su melancolía, por su falta de voluntad, por sentirse culpable y también por hablar de sí misma en tercera persona, porque sabe que no existe distancia más artificiosa.
Mis problemas son los problemas de todo el mundo, lo sé, pero a mí (es una impresión superficial pero constante en el tiempo) me abruman un poquito más que al mundo: el miedo al desamor, la sombra alargada del trabajo, la falta de sentido y de sentidos. Tengo intolerancia a cualquier forma de rutina; empiezo a pensar que no sé vivir, y que sólo me gusta probar las cosas, saborearlas un poco, pero que soy incapaz de digerirlas.
He cerrado una puerta enorme, pero no me atrevo a abrir las demás. Estoy rasgando alguna, pero apenas nota mi caricia.
Sé que le estoy faltando a mucha gente, y no a cualquier gente, a personas esenciales que se merecerían que descolgara el teléfono y les contara algo divertido, o que reconvirtiera este post en un mail irónico. Pero en este tiempo he aprendido una cosa: una vez que has empezado a fallar al mundo, ya no te detienes.
Voy a rescatar una sola cosa de mí, para aferrarme a algo mañana: siento todas las cosas, nunca viviré algo en lo que no crea, puede que construya una vida desgraciada, pero siempre será una vida, no un simulacro de los que venden por ahí. Sufro con la misma intensidad con la que río, sólo que últimamente hay más de lo primero que de lo segundo. Me quiero a días, a ratos, y sospecho que si contara todo lo que pienso y todo lo que siento, me querrían más. Este es mi retrato infeliz.

13 Comments:

Blogger Edu Solano Lumbreras said...

Ven. ¿Quieres bailar conmigo? O que salgamos fuera de la fiesta a fumarnos un cigarrillo. A estar un rato largo en silencio.

Y si vemos que la fiesta sigue sin gustarnos, ya planeamos una fuga digna. O divertida.

Me gusta tu sonrisa.
Y me gusta tu abrazo.

12:20 a. m.  
Blogger ybris said...

Si es infeliz no por ello deja de ser retrato.
Y eso no es derrota, según creo. Es mucho lo que sabes de ti misma y muy denso lo que de ti rescatas para que resultes vencida.

¡Ánimo!

Besos.

5:51 a. m.  
Blogger Poledra said...

Txiki...a veces se entra en esa dinámica, lo se bien...y de golpe, cuando ya crees que jamás vas a salir de ella ocurre, poco a poco, sin darte en cuenta la vida te saca.

Un abrazo, de esos que no se acaban.

9:29 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

últimamente yo también fallo demasiado, mi estadística se resiente. urge nuevo fin de semana de deporte laboral...

11:42 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

¿Y quien es esta que viene a decir nada sobre tu retrato de objetividad triste? pues nadie, una que dijo anoche un par de las frases que acabo de leer. Y no creo que seamos muchos. Nos vencen en número las vidas a medias, las vidas-sucedaneo. Y se pasará o no, pero no es una mentira. Ni la falta de sentido ni el exceso de sentidos. Es lo que somos. Y no creo que fallemos a nadie siendo nosotras mismas. En otras ocasiones descuelgas el teléfono o reconviertes las palabras. Ahora es lo que toca. Tal vez debieramos abrir los brazos.

Un abrazo muy grande

5:15 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

¿sabes? el anónimo que "joga" con palabras e inventa cosas como "necesitadores" es él. el dos. el otro.

10:07 a. m.  
Blogger ORACLE said...

la disonancia con el mundo entero no le deberia achicar. el mundo, su mundo, su alrededor cambia continuamente. no existe la rutina sino malos encajes a los cambios. cuando nosotros cambiamos esperamos que lo que nos rodea tambien lo haga. o cuando lo de nuestro alrededor cambia no nos damos cuenta y pensamos que esta pasando por dios!. nada, pues eso, que todo cambia y pues ahí estamos en el camino, salude con la mano y repita conmigo: hola soy yo!!!!!

12:51 p. m.  
Blogger Crapúscula said...

Una vez que has empezado a fallar al mundo, ya no te detienes. Terrible dinámica, terrible sentencia y yo creo que terrible mentira. Tienes que cambiar esa frase en tu cabeza antes de salir ahí fuera. Recordar que cada mañana despertamos sin saber quién somos y dónde estamos. Antes de recordarlo, empieza a reinventarte. Ojala que te ayude. Besos y ánimo

12:56 a. m.  
Blogger Crapúscula said...

Qué curiosidad. Este noviembre es el primer mes en que no has escrito nada desde que empezaste con tu blog. Y yo tampoco. Vaya chorrada ¿no? Pues sí.

12:34 a. m.  
Blogger Edu Solano Lumbreras said...

Oye corazón, di patata, que es Navidad.

1:28 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Es terrible que, incluso en los momentos en los que expresas el dolor, el miedo al fracaso en una vida a la que nos precipitamos sin que nadie nos dé el manual de instrucciones, me parezcas siempre la única persona en todo el mundo capaz de comprenderme. Estás empezando a dar la espalda a la infancia, a la juventud... Ya no hay más piruletas ni jornadas esporádicas de camarera atolondrada en El Benito. Qué voy a decirte yo, que he tardado 27 años en entender que no podré jugar en la NBA, ni convertirme en una estrella de rock. Llega un momento en el que caemos en la cuenta de que somos lo que somos, porque hacia ello nos hemos estado dirigiendo. Aunque sigamos soñando, bendito alivio, cada una de las puertas que hemos abierto ha supuesto que debamos dejar atrás otras cerradas. Pero la madurez (si se puede considerar madura a cualquiera de nuestra generación) supone tomar decisiones, escoger. Es ahí donde radica tu miedo. El miedo de todo el que tenga dos dedos de frente y suelte la mano del borde de la piscina para lanzarse a nadar.
Sólo quiero que sepas que tienes un don por el que muchos matarían: tu capacidad para amar, pero para amar plenamente, sin vértigo. Quien no sepa verlo, no merece que sufras por ello. Y en esta vida hay mucha gente, una inmensa legión de mediocres, que tratarán de apagar la luz que te hace brillar en este maremagnum. Por lo que te conozco, y por lo que leo en el blog, hasta el momento te has mantenido firme ante las erosiones externas, ante un mundo que a todos nos hace peores en un momento u otro. Tú, aunque no lo creas, eres más fuerte que el resto, y más valiente. Por eso me duele leer mensajes como el último que has colgado (demasiado lejano en el tiempo, por cierto). No dejes que nadie acabe con ese pequeño oasis de felicidad que llevas en tu interior. Aunque en momentos puntuales no quieras verlo, hay mucha gente que te quiere y te ayudará si es necesario, personas que verán más allá de tu sonrisa en la foto, porque saben que tus ojos, por suerte o desgracia para ti, nunca mienten. Entre todos te protegeremos, guapa. Eres una reserva natural, una especie en extinción que hace que este mundo sea un poquito mejor.

Sólo quiero que sepas que estoy ahí, o aquí, para lo que quieras.

Y perdona por la chapa, pero ya sabes que olvidé la contraseña de mi maravilloso blog propio (éxito de crítica y público según las miles de ofertas publicitarias que he recibido) y ahora me dedico a invadir espacios ajenos.

Y así, en una noche en la que celebro que no me ha tocado la lotería y sigo siendo igual que ayer (para bien o para mal), me uno al amigo Uno que mira para pedirte -aún mejor exigirte- que nos ofrezcas más pinceladas de ti en este pequeño marco

Sonríe preciosa.
Y Feliz Navidad a todos...

5:11 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Es terrible que, incluso en los momentos en los que expresas el dolor, el miedo al fracaso en una vida a la que nos precipitamos sin que nadie nos dé el manual de instrucciones, me parezcas siempre la única persona en todo el mundo capaz de comprenderme. Estás empezando a dar la espalda a la infancia, a la juventud... Ya no hay más piruletas ni jornadas esporádicas de camarera atolondrada en El Benito. Qué voy a decirte yo, que he tardado 27 años en entender que no podré jugar en la NBA, ni convertirme en una estrella de rock. Llega un momento en el que caemos en la cuenta de que somos lo que somos, porque hacia ello nos hemos estado dirigiendo. Aunque sigamos soñando, bendito alivio, cada una de las puertas que hemos abierto ha supuesto que debamos dejar atrás otras cerradas. Pero la madurez (si se puede considerar madura a cualquiera de nuestra generación) supone tomar decisiones, escoger. Es ahí donde radica tu miedo. El miedo de todo el que tenga dos dedos de frente y suelte la mano del borde de la piscina para lanzarse a nadar.
Sólo quiero que sepas que tienes un don por el que muchos matarían: tu capacidad para amar, pero para amar plenamente, sin vértigo. Quien no sepa verlo, no merece que sufras por ello. Y en esta vida hay mucha gente, una inmensa legión de mediocres, que tratarán de apagar la luz que te hace brillar en este maremagnum. Por lo que te conozco, y por lo que leo en el blog, hasta el momento te has mantenido firme ante las erosiones externas, ante un mundo que a todos nos hace peores en un momento u otro. Tú, aunque no lo creas, eres más fuerte que el resto, y más valiente. Por eso me duele leer mensajes como el último que has colgado (demasiado lejano en el tiempo, por cierto). No dejes que nadie acabe con ese pequeño oasis de felicidad que llevas en tu interior. Aunque en momentos puntuales no quieras verlo, hay mucha gente que te quiere y te ayudará si es necesario, personas que verán más allá de tu sonrisa en la foto, porque saben que tus ojos, por suerte o desgracia para ti, nunca mienten. Entre todos te protegeremos, guapa. Eres una reserva natural, una especie en extinción que hace que este mundo sea un poquito mejor.

Sólo quiero que sepas que estoy ahí, o aquí, para lo que quieras.

Y perdona por la chapa, pero ya sabes que olvidé la contraseña de mi maravilloso blog propio (éxito de crítica y público según las miles de ofertas publicitarias que he recibido) y ahora me dedico a invadir espacios ajenos.

Y así, en una noche en la que celebro que no me ha tocado la lotería y sigo siendo igual que ayer (para bien o para mal), me uno al amigo Uno que mira para pedirte -aún mejor exigirte- que nos ofrezcas más pinceladas de ti en este pequeño marco

Sonríe preciosa.
Y Feliz Navidad a todos...

2:30 p. m.  
Blogger Edu Solano Lumbreras said...

Que vamos, que lo que dice Bessanio, creo, es que muevas tu culo porque en realidad tu no estás ahí dentro encerrada, sino aquí fuera bailando, y además lo sabes, y hace mucho que te echas de menos, y que vengas a buscarte, de una vez. Anda.

Y si no lo dice Bessanio te lo digo yo.

Que la vida es prodigiosa.
Y nos la estamos perdiendo.
Y eso no. Eso no. Que además hemos comprado champagne, y tenemos vino y tenemos serpentinas y confetti y muchas ganas de encontrarnos.

Que estamos de fiesta.
Y que queremos que vengas.

Tú ponte debajo de muérdago.
Verás cuántos te besan.

11:32 a. m.  

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