martes, septiembre 12, 2006

Rebelión

Dentro de unas horas es mi cumpleaños, el auténtico, y no ese que me atribuyen por ahí y que me adjudica, ay, 22 añitos. Cumplo 27, que es un número un poco rígido que recuerda que tu edad ya no vale como excusa para equivocarte. Con 27 te reclaman que aciertes. A mí nunca se me ha dado muy bien. Por eso hago tantos cambios, supongo, para ver si doy con la respuesta o con la pregunta correcta alguna vez. Hace un año, a estas horas, había sufrido un indoloro accidente de tráfico y acababa de decidir quedarme un año más en otra ciudad, lo que significaba muchas más cosas. Un mes después tuve que modificar esa decisión en contra de mi corazón. Sin embargo, doce meses después, es el órgano que ha salido mejor parado. Me lo recomendó I. hace mucho, pero a mi me ha costado unos añitos ponerlo en práctica: piensa con la cabeza, a la larga es lo mejor para el corazón.
De todas formas, que no se asuste nadie. No pienso abusar de esa idea de pensar con la cabeza. No va mucho conmigo. Sé que algunos tienen esperanzas depositadas en mí y piensan que por fin dejaré de ser maniaco-depresiva, que abandonaré mis toboganes por una vida más plácida, que no me gustará tanto lo bueno, que no me deprimirá tanto lo malo. Que buscaré ese equilibrio del que todo el mundo habla y al que yo no he tenido el placer de conocer jamás. Se equivocan.
Ahora que me he asomado a los dos mundos, al posible y al imposible, al difícil y al más complicado, al casi seguro y al totalmente imprevisible, sé que no voy a cambiar nunca y que si alguna vez se me ocurre traicionarme un poquito, vendré aquí a contarlo porque, como dice Carlos Fuentes, escribir es, siempre, una forma de rebelarse contra el destino.

9 Comments:

Blogger ybris said...

Preciosos veintisiete años los tuyos.
Pienses con lo que pienses.
Que a fin de cuentas, según creo, viene a ser lo mismo: cada uno piensa con lo que en ese momento es, cabeza o corazón.
Y el resultado no se diferencia tanto.
Decidirse a contarlo es la mejor prueba de que, de un modo u otro, estamos en el buen camino.

Mi mejor beso de felicitaciones hoy para ti.

4:24 a. m.  
Blogger eme said...

felicidades pequeña y no cambies nunca. ¿Qué sería de nosotras si tuviesemos eso que no queremos? una vida plácida y anodina, sin sobresaltos, acostumbradas a lo mismo... porque somos lo que somos, con nuestras pequeñas tragedías diarias, porque nos alegramos mucho cuando nos alegramos, porque nos deprimimos mucho cuando hay que hacerlo... no cambies y así yo tampoco cambiaré. Brindo por tí, y por mí, por nosotras que no somos como las demás. Mil besos y abrazos pequeña, aunque sean virtuales, aunque no pueda dártelos...apúntalos, te los debo

11:24 a. m.  
Blogger ORACLE said...

pues muchas felicidades. piense que eso que ve a traves de la ventana de lo posible es lo que ya pasó y evidentemente es el imposible. asi pues mejor, abrirla y que entre el viento y la lluvia si se tercia

12:35 p. m.  
Blogger Recopilador de Historias said...

Felicidades!!

12:43 p. m.  
Blogger Recopilador de Historias said...

Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

10:29 a. m.  
Blogger Crapúscula said...

te iba a decir que FELICIDADES adelantadas, pero el post es de hace tres días, ay, FELICIDADES atrasadas, o mejor aún

FELICIDADES ATRASADAS ADELANTADAS!!!

(Hala, el año que viene a ver si damos en el día...)

12:43 a. m.  
Blogger quizaspensabaenti said...

En realidad, los cambios son el motor de la vida... y me quedo con lo imprevisible que es mucho más divertido.
Felicidades, por cierto

7:54 p. m.  
Blogger Esti said...

"Por eso hago tantos cambios, supongo, para ver si doy con la respuesta o con la pregunta correcta alguna vez."

creo que sé de lo que hablas

me gusta tu blog, holden

10:10 a. m.  
Blogger Edu Solano Lumbreras said...

Feliz cumple días, Holden. Estés donde estés del tobogán. Yo, que sé de lo que hablas, ahora mismo estoy en medio. No sé si subo o bajo. Casi nunca hay una respuesta; cabeza y corazón tienen cada uno sus razones. Escoger es siempre dejar. Renunciar a algo. Quizá he aprendido a asumirlo. Sin pensarlo mucho.

¿Por qué te echo de menos?

1:17 p. m.  

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